¿Creías que el caos tenía un límite? Bienvenidos de nuevo al Fortín del Oeste. La publicación del primer tomo de Promoción 1981 trajo consigo una confirmación aterradora por parte de sus verdaderos protagonistas: al menos el 80% de lo que se contó era estrictamente cierto. Ese alivio destapó la caja de Pandora de la memoria, trayendo de vuelta aquellas anécdotas que habían quedado en el tintero, o que directamente parecían demasiado absurdas para ser reales. En este segundo libro, la adolescencia, el humor negro y la supervivencia escolar vuelven a chocar de frente en los pasillos de un colegio religioso de Buenos Aires. Preparate para presenciar una misa sagrada interrumpida por un casete de los Village People, una guerra de naranjas a quemarropa, excursiones psiquiátricas al Borda, un boquete clandestino directo a los pebetes del kiosco, y el insuperable momento en que el escritorio de la profesora de inglés fue reemplazado por una mezcladora de cemento a motor. Memorias que faltaban es una nueva dosis de una época donde la disciplina era férrea, pero el sistema tenía una falla fatal: si actuabas con la cara de piedra suficiente, te daban permiso para casi cualquier cosa. Una comedia de enredos real, cínica y sin nombres propios, ideal para reírnos del pasado antes de que se pierdan los detalles.