A los 35 años, un especialista en hospitalidad descubre que al tocar objetos puede recordar su historia íntima: agua, cañerías, plantas, plumas, procesos industriales. Lo que empieza como un don se vuelve ocupación: cada memoria ajena reclama espacio dentro de él y borra lo propio —incluida la imagen de su madre. En el hotel cinco estrellas donde trabaja, la materia “llama”: la pluma institucional, el Libro de Oro, el nivel ─2 con cámaras apagadas y protocolos de silencio. Entre el lujo y la maquinaria del poder, tendrá que elegir: ser vehículo de la memoria del mundo y perderse, o clausurarse. MEMORIA combina intensidad sensorial, crítica del sistema y tensión de thriller para contar el costo de recordar y el precio de decir la verdad.