A simple vista, era un prestigioso colegio religioso fundado sobre paredes de dos metros de espesor en Buenos Aires. Por dentro, para los alumnos que lo padecían en 1981, era un auténtico fortín del oeste: un ecosistema brutal donde la supervivencia dependía del ingenio, las reglas no escritas y una buena dosis de caos. Promoción 1981 no es un anecdotario inocente. Es la memoria coral de una adolescencia vivida al límite dentro de un reformatorio encubierto. En estas páginas vas a encontrar pupitres voladores, pastillas de Gamexán encendidas en plena clase, un mercado negro de partes de asistencia, confesiones masivas sin pecado y profesores que daban clase a alumnos colgados de los percheros. Gobernados por curas que repartían cachetazos como si fueran bendiciones, un grupo de adolescentes descubre que, cuando el sistema oficial no tiene sentido, la única salida es torcer la realidad a base de humor negro. Una comedia de enredos real, cínica y profundamente nostálgica que demuestra que la mejor educación muchas veces se aprende fuera del programa oficial. Bienvenidos al Fortín.